Pocas veces encuentra uno textos que en el exterior describan la problematica colombiana con precisión y sin una evidente consigna. El siguiente artículo, salvo por un par de faltas históricas menores, lo logra en su contenido y además lo hace de forma muy bien escrita. Como si hacer eso fuera poco, cierra con una reflexión, que si bien es “local”, pudiera igualmente decirse de todos y cada uno de los lideres que han llegado y habrán de llegar al poder con un mensaje de esperanza y cambio: una vez en el poder, la realidad es otra: las fuerzas que confluyen en él llevan consigo una inercia natural que se subestima, y que solo se comprende una vez se encarna. En Colombia es en verdad válido pensar en un mejor futuro, pero hacerlo sin enfrentar la realidad de nuestro pasado y presente será un intento fútil.
Will Colombia’s democracy survive the violence?
By: Luis Fernando Medina
Boston Review“…To be sure, Colombia may be able to stand down and pursue a more equal and democratic future. Peace is possible and may not even be particularly difficult. Colombia’s combatants share the same ethnic, religious, and linguistic background. There is no call for secession, and there will be no forced collectivization of private property. Several decades from now, Colombia’s conflict may appear to have been the growing pains of a society whose modernization process of inclusion and prosperity hadn’t kept pace on an agrarian frontier where only the drug trade and the occasional ill-fated resort to armed struggle offered hope. In that case, Colombia would not be the first country to overcome this condition.” (cont.)