Se estuvo hablando, y en Cali se dieron a la tarea, de recoger firmas para revocar el Congreso de la República. El argumento está en que una vez más, de cuenta de la para-política otros cuantos legisladores han ido a parar, aunque quizás no literalmente, tras las rejas. O porque a otros se les ha abierto investigación—que aunque aquí normalmente camina lenta, que camine ya es mucho (de pronto tanto, que ahí mismo damos a todo investigado por condenado.)
Publica El Tiempo dos editoriales (del 2 y 3 de abril) que llegan a tiempo con esta situación. En la primera se llamó la atención sobre los retos que tiene por delante el presente cuerpo legislativo y, en la segunda, lo inconveniente que resultaría, dados dichos retos, emprender acción alguna que devolviera a sus casas a los restantes no-probados-corruptos o no-investigados-por-ello congresistas. ¿Qué tan diezmada puede estar la capacidad legislativa del congreso dadas las obligadas deserciones de aquellos enredados en asuntos con paramilitares? Argumentaba la editorial que no tanto, ya que tan solo un veinte por ciento de los investigados han sido llevados a caución de sus libertades. Comparto yo con el editorial que no de cuenta de unos pocos, otros muchos deban pagar.
Continúa…
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