Visionario Cineasta
En aras de estar a tono con las nuevas generaciones y con motivo del próximo estreno de la película del director estadounidense James Cameron, el presidente Alvaro Uribe ha decidido que de ahora en adelante, respecto a la decisión que tiene en vilo todo el orden jurídico y constitucional del país, no se referirá al conflicto interno que tiene con su alma, sino a la disputa por el poder que lo enfrenta con su Avatar.
En un comunicado discreto leído por el secretario de prensa, la Casa de Nariño explicó que con este cambio el Presidente demuestra una vez más su visionaria actuación por el mejor futuro del país y su carácter de estadista no solo en la arena local, sino también en la global. El cambio, explicó el portavoz oficial, le permitirá al presidente establecer nuevos vínculos comerciales, culturales y tecnológicos en distintos escenarios.
Primero, le permitirá al primer mandatario abrir un espacio comercial con la industria del cine norteamericano para darle continuidad a los primeros logros en este campo se hicieron a raíz de la producción en la pantalla grande de la Operación Jaque. Analistas han dicho que este es un golpe de astucia política de parte del presidente pues era ya sabido que este no estaba para nada a gusto con la idea de que en esta primera aventura cinematográfica, fuera el ex ministro Juan Manuel Santos y no él, quien tuviera el papel protagónico de la historia. Ahora, con la sintonía natural que el presidente tiene de su alma con la figura de un Avatar, el mandatario recobrará su merecido lugar estelar. La idea no es para nada descabellada pues va en consonancia con la reciente columna de Óscar Collazos en El Tiempo, quien ya le dio al presidente el carácter de personaje literario digno de las mejores historias contemporáneas.
Segundo, continuó el portavoz oficial, con esta magistral movida, el primer líder colombiano busca acercarse a las nuevas potencias del Asia—en particular, a la India. Ya que Colombia es una nación caracterizada por su arraigo a las tradiciones judaico-cristianas, con el uso del simbolismo hindu de un Avatar, el presidente podrá establecer un vínculo espiritual con el hinduismo mismo, donde la figura de un Avatar tiene connotaciones que le servirán al presidente como herramientas para establecer un lazo de unión cultural que le facilitará invocar a la santísima Virgen en busca de la iluminación personal cuando se encuentre de un lado del Pacífico, mientras que estando en el otro lado del océano, invocará la emulación de la encarnación de Vishnú y Krishná para que en él se haga material el bien superior de la patria.
En un parte de tranquilidad, el secretario de prensa recordó que para los menos religiosos, naturistas, o alternativos, el presidente reanudará el uso de las gotitas homeopáticas que le dieran la fama de hombre de paz interior.
Por último, la Casa de Nariño explicó que ya que en los nuevos ambientes virtuales del mundo de la computación un Avatar constituye un alter ego, una representación alterna del yo, el presidente accederá así de manera más fácil y directa a las nuevas generaciones que hacen uso de avatares al encarnar personalidades paralelas en los foros de cibernautas. La figura del Avatar le permitirá así al presidente expresarse con la gente de manera paralela y desabrigada pero sin poner en riesgo su envestidura o la altura y dignidad que su cargo representa. Para citar un ejemplo de la versatilidad que esta alternativa le brindará al primer mandatario el portavoz de la casa de Nariño dijo que el uso de su Avatar le facilitará al presidente decir: “le rompo la cara, marica” sin rebajarse, ni mucho menos.
Cuando se le preguntó al secretario de prensa en qué medios utilizaría el presidente su Avatar, este respondió que, inspirado en la vida y obra de Nicolás Castro, el medio no podía ser otro sino Facebook.
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