La política es un juego de niños
Cada día me encuentro más de acuerdo con esa definición. De los gallardos candidatos que vociferan en la vía pública que harán todo lo que tengan en sus manos para hacer la vida del pueblo algo mejor, poco queda.
“Acompañaré al candidato que gane, porque soy un abanderado de la democracia” oí decir hace poco, y ahora luego que ha perdido, sus acciones son: me voy para la casa a hacer mi vida y no me interesa apoyar a nadie. Suena algo lógico, pero en el juego democrático ese no es el camino, ¿ahora que perdí me voy?
O que me dicen de presidentes destituidos que como niños hacen pataletas para que les devuelvan el carrito. A mi parecer ninguno en la ONU o en la OEA es papá y le ha tocado vivir esa pataleta, si lo fueran ya habrían entendido que hacer con ese niño. Otro dice que en su país nadie externo hable, pero igual se ingenia un plan para escabullir sus narices en los otros países, y como todo niño concluir con el “Yo no fui.”
Siempre había dicho que a la política le faltaba gente con recorrido, que aquellos compañeros míos que en plena universidad se iban metiendo a ese juego, les faltaba, pero ahora leyendo titulares y noticias internacionales, creo que eso es lo que se necesita, más niños jugando.
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.
Publique un comentario