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El elefante del 2009

Al cierre de la legislatura pasada, se convocó a sesiones extraordinarias tan sólo unos pocos minutos antes de terminar el día 16 de diciembre para que el congreso pudiera sesionar en la madrugada del 17 y darle trámite al referendo que permitiría la reelección del actual Presidente de la República. Así entonces se aprobó en segundo debate la propuesta para que se convoque un referendo que preguntaría a los colombianos si permiten que el actual presidente se lance para un tercer mandato. Pero no todo estaba resuelto. Los juristas más especializados, e incluso periodistas, ciudadanos uribistas y otros de la oposición, se habían percatado de que el texto abría una posibilidad de interpretación que sólo le permitiría al Presidente lanzarse nuevamente pero en el año 2014, es decir, tendría que dejarle el camino abierto a alguien más entre 2010 y 2014.

En el texto “Quien haya  ejercido por dos períodos…”, la palabra “ejercido” supone para algunos que los ejerció y los terminó, para otros, con el sólo hecho de haber ejercido un minuto ya es válido que ejerció!. Pero para no complicarse mucho entonces algunos congresistas amigos del gobierno, se ponen de acuerdo y por mayoría deciden que el texto original estaba mal redactado y que era mejor poner “Quien haya sido elegido por dos periodos…”, esto justificado en el hecho que los señores congresistas en su infinita sabiduría, concluyen que esos tantos millones de colombianos que firmamos la iniciativa (unos dicen 3.8, otros 4 y los más optimistas 5 millones) estábamos seguros que queríamos era abrir la posibilidad de una tercera reelección inmediata y no de un tercer período en 2014. Si a mí me preguntan yo diría que sí, que eso fue lo que entendí cuando la firmé. El problema es que queda como “amañado” el cambio del texto para que no haya lugar a otra interpretación y no se presenten obstáculos más adelante. Sin embargo, ese es sólo un paso y luego el texto modificado (otro articulito), debe pasar entonces a conciliación entre Senado y Cámara, a otros dos debates y a la revisión de todo el proceso por parte de la Corte Constitucional para que se le de vía libre a la convocatoria del referendo.

Si logra pasar, como es de esperarse porque como dirían en el argot del fútbol, el referendo tiene “la suerte del campeón”, existe otro obstáculo para lograr el cometido y es que tendrían que salir más de 7 millones de Colombianos a votar el referendo y de esos debe haber una mayoría que vote SÍ para que finalmente el Presidente pueda aspirar a un nuevo período presidencial. Pero como todo tiene que darse, entonces ya están cuajando un proyecto de ley para reformar el censo electoral y bajar así la cifra de 7 millones de votantes. Recordemos que el referendo anterior lo votamos alrededor de 6 millones y que el Presidente fue elegido la primera vez con una cifra similar por lo que pensar en 7 millones para la votación del referendo es muy riesgoso. Pero como somos dueños y señores de todo y todo lo tenemos en cuenta, ahora resulta que van a cambiar el censo electoral para disminuir el riesgo!. Pero por supuesto, también se hará legalmente dentro del marco de la democracia más antigua y sólida de América Latina.

Si a mí me preguntan, yo firmé porque me parece interesante que se realice el referendo, no porque esté dispuesto a votar nuevamente, eventualmente, por un tercer mandato del Presidente (aún no lo decido), pero sí considero que estos artificios complementarios no le hacen bien a la democracia y esto ya tiene más cara de complot que de iniciativa del pueblo como lo argumentan nuestras voces en el poder. Lo peor es que creo que esto pasa agachado, que tal vez uno que otro ciudadano pensionado sin muchas cosas en qué pensar lo esté percibiendo, que tal vez uno que otro periodista lo trata de sacar a flote pero que no toma fuerza porque en esta democracia de papel que estamos viviendo, ya no importa mucho lo que piensen los ciudadanos sino lo hábil que sean los que elegimos para que las grandes causas del país salgan adelante. Y eso que me considero de Uribista!. Pero cuando pienso y escribo esto, siento que puedo pasar a ser señalado como “mamerto”, “opositor”, “torcido”, en fin y por eso tal vez muchos están percibiendo al nuevo elefante-mico que pasa por el Capitolio Nacional, pero es mejor quedarnos callados porque así estamos bien y no hemos tenido, ni podremos tener en Colombia un mejor Presidente, o sí?


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Un comentario sobre “El elefante del 2009”

  1. Maria del carmen comenta:

    El fracaso de la nación—vista como la ‘comunidad política imaginada’ que decide en base al interés de la mayoría teniendo en cuenta a las minorías, como también lo mencionaba Ricardo en su último ensayo—es ya una realidad.

    Por qué entonces insistir en participar en una discusión tan ilusoria como la pugna partidista por el poder presidencial? Por un lado porque este ejercicio tiende a visibilizar lo que hay de mítico en nuestro ejercicio político (ejm. Colombia como la democracia más antigua y sólida de América Latina), pero por otro, y tal vez mas productivo, porque la identidad de ‘ciudadanos’ que nos delega el Estado moderno exige que asumamos la responsabilidad por reinventar esa nación DESDE la periferia (o minoría).

    Es importante rescatar la propuesta implícita en “El elefante del 2009″, esto es, la pregunta por la representatividad.

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