Luego de unos días de descanso mental sobre el asunto me decidí a leer de nuevo el comentario que Sebastián Acevedo hizo sobre mi artículo del 16 de junio. Primero había pensado en responderle allí mismo dentro de los comentarios, pero luego pensé que ya que los días habían pasado y siendo que nuestros lectores son (por ahora) un grupo reducido (y selecto), no hacía yo mal alguno en dedicarle una pequeña reseña de forma independiente.